Los operadores se anticipan a la medida que, prevén, se aplicará en mayo y se apura en cerrar contratos de venta para capturar el beneficio. Cómo es el “rulo” de los operadores, otra distorsión del mercad

10 de Febrero de 2023

El mercado descuenta que el ministro de Economía, Sergio Massa, repetirá la foto de noviembre, cuando anunció el dólar soja 2.

Es una regla de oro: el mercado siempre se anticipa. Es lo que viene ocurriendo en las últimas jornadas con la expectativa de la implementación de una nueva edición del dólar soja, que sin ninguna voz oficial que lo avale ya se convirtió en una certeza para los operadores, con una fecha fija: mayo. Es lo que indican los contratos que empezaron cerrarse en un alto volumen, según los cuales el Gobierno se garantizaría al menos en ese mes un buen ingreso de divisas que lo ayudarían a llegar a la orilla del segundo semestre.

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Si bien existen todavía dudas sobre qué tan generoso será el premio del nuevo tipo de cambio diferencial para tentar a los productores a liquidar sus granos, la estimación se ubica entre los $290 y $295. Esto a pesar que desde el equipo económico dejan trascender que, eventualmente, se aplicará la misma regla de ajustar por inflación el valor concedido en diciembre.

“El dólar soja ya está operando, sólo resta saber cuál será su precio”, sostuvo el presidente de Kimei Cereales, Javier Buján, el primero en notar una diferencia histórica entre cotizaciones del mercado por el impacto anticipado de la medida. Existe entre los analistas financieros la inquietud respecto a cuál será el nivel de incentivo suficiente para lograr la liquidación del sector. Pero productores y operadores parecen conocer la respuesta a juzgar por las cantidades vendidas a mayo que, paradójicamente, deprimen el precio en dólares.

Sin embargo, se prevé que esa baja será más que compensada por la mejora segmentada del tipo de cambio. En otras palabras: en dólares, el precio es menor. Pero, en pesos, es mucho mayor al que obtendrían con una cotización más alta pero al dólar oficial, atrasado.

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Se trata, en definitiva, de una distorsión que provoca en el mercado cambiario la aplicación de una devaluación focalizada y predecible en el tiempo. La anomalía se advierte claramente en las cotizaciones de los contratos cerrados a mayo y julio de este año, advirtió el operador de granos, Salvador Vitelli.

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A mayo, los precios indican un valor de apenas USD 376,4 la tonelada, muy por debajo de los precios récord registrados hasta el año pasado, mientras que los contratos a julio marcan un precio de USD 403 la tonelada, es decir, unos USD 26,4 por debajo. La diferencia de precios entre mayo y julio es habitual, ya que ante el inicio de la liquidación de la cosecha, la mayor oferta volcada al mercado presiona hacia abajo los precios. Con el correr de las semanas, las cotizaciones suelen acomodarse al alza, con un menor flujo ingresado. Sin embargo, esa diferencia -denominada “carry” en la jerga ya que asume que los productores “cargan” con el costo financiero y de almacenaje mientras no venden la soja- no suele superar los USD 5 entre el inicio y el fin de la cosecha.

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¿Por qué ahora esa diferencia se disparó más de cuatro veces? Para Vitelli es el claro indicador de que productores y operadores dan por descontado que en mayo estará vigente la tercera edición del dólar soja, para cumplir con las metas de reservas y fiscales pactadas con el FMI en el mes siguiente, pero que saben que en julio ese mismo beneficio ya no estará disponible. Así, se están volcando a cerrar contratos para dentro de poco más de dos meses, aun a costa de un menor precio expresado en dólares.

“Vemos un volumen vendedor muy grande en mayo porque los jugadores del mercado se anticipan al dólar soja. Si bien venden a un precio más barato, capturan la diferencia del tipo de cambio. Más tarde, en julio, recompran esa misma mercadería, a un dólar más alto pero con un tipo de cambio mucho menor”, explicó el operador cómo funciona otro de los “rulos” que se generan en la economía argentina, en este caso, con la soja.

Ya en septiembre había ocurrido una distorsión similar en el mercado pero ahora el margen de anticipación y los volúmenes, dado que la medida se aplicaría en el inicio de la cosecha y no al final, es mucho mayor.

En cualquier caso, dado que el mercado apuesta al dólar soja recién en mayo, el interrogante que queda sin respuesta es cómo hará el Gobierno para cumplir la meta de reservas con el FMI en marzo, que luce altamente exigente. En ese sentido, desde la consultora Portfolio Personal Inversiones no descartan que se anticipa un sistema “ad hoc” para la liquidación de granos incluso en el primer trimestre.