Pese al descenso registrado en los últimos dos años, más de la mitad de los menores no logra cubrir sus necesidades básicas de alimentación y vivienda.
miércoles, 22 de abril de 2026
La pobreza en niños y adolescentes en Argentina alcanzó el 53,6% en diciembre de 2025, de acuerdo con el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA). El dato, aunque crítico, marca una tendencia a la baja respecto al inicio de la gestión de Javier Milei, cuando el indicador trepaba al 62,9%, impulsado principalmente por la desaceleración inflacionaria y el refuerzo en las partidas de prestaciones sociales.
El Barómetro de la Deuda Social de la Infancia revela que, si bien la cifra mejoró frente al 59,7% registrado en 2024, las carencias estructurales persisten. El 42% de los niños pobres reside en hogares con saneamiento insuficiente —falta de cloacas o recolección de residuos— y un 61,2% depende exclusivamente del sistema de salud pública por carecer de obra social o prepaga. Además, la brecha tecnológica es profunda: solo el 16% cuenta con acceso a internet en su vivienda.
En términos demográficos, el estudio advierte sobre una caída sistemática en la cantidad de hogares con menores: del 56% en 1991 al 44% en 2022. Para 2025, se proyecta que todas las jurisdicciones del país se sitúen por debajo del nivel de reemplazo poblacional. Este escenario se completa con un déficit en el desarrollo extracurricular, ya que el 82% de los chicos no realiza actividades culturales fuera del colegio.
Finalmente, el informe pone el foco en la salud mental y educativa. El 18% de los menores manifestó síntomas de tristeza o ansiedad, cifra que se eleva al 24,7% en mujeres adolescentes de estratos sociales vulnerables. Según la UCA, este malestar emocional impacta directamente en el rendimiento escolar, aumentando en un 46% las probabilidades de tener dificultades en el aprendizaje, en un contexto donde apenas el 6,3% de los alumnos recibe ayuda económica para estudiar.
