En una audiencia que contó con fuertes acusaciones, finalmente él y otras tres personas fueron encontradas responsables.
viernes, 21 de febrero de 2025
La Justicia declaró a Leonardo Cositorto y a otras tres personas culpables de haber liderado una megaestafa a través de Generación Zoe, una organización que se presentaba como una academia de coaching financiero y que formaba un conglomerado de empresas del mundo fintech.
En una audiencia accidentada, que tuvo fuertes cruces y acusaciones entre Cositorto y los jueces, el Tribunal de Goya –Corrientes– dictó sentencia por estafa y asociación ilícita. La pena se conocerá la semana que viene.
Además del líder de Generación Zoe, la Justicia encontró culpable también a su mano derecha, Maximiliano Javier Batista, y a Miguel Ángel Echegaray y Lucas Damián Camelino. Los dos restantes imputados, Nicolás Ismael Medina y Javier Sebastián Medina, fueron absueltos.
“¡Pónganle las esposas y sáquenlo de la sala!”
Minutos antes del veredicto, Cositorto fue retirado de la sala con las esposas puestas tras un durísimo cruce con uno de los jueces.
El líder de Generación Zoe hacía comentarios mientras exponía el magistrado, hasta que este finalmente reaccionó. “¡Pónganle las esposas y sáquenlo de la sala!”, reclamó a los gritos.
Mientras los policías cumplían la orden, Cositorto alzó la voz: “Está mintiendo. Es una vergüenza. ¡Ustedes están comprados!”.
Previamente, por enésima vez, había ratificado su inocencia: dijo que “nunca hubo una pirámide” y que “es una estupidez lo del ponzi”.
“Somos inocentes. Crearon un circo y le mintieron a la gente”, insistió, y remarcó que “los afectados son el 7% de la compañía. Nos obligaron a no seguir pagando”.
El juicio contra Generación Zoe se centró en un esquema de estafa piramidal que, según la Justicia, estuvo encabezado por Cositorto. Los 98 denunciantes que llevaron al empresario a la cárcel sostienen que la organización les prometía altos rendimientos económicos a cambio de dinero, pero no cumplió con sus promesas, dejándolos sin respuesta.
