Estudiantes de la Escuela San José Obrero visitaron el Hogar de Ancianos para compartir una jornada de recreación y rescate de juegos tradicionales.
En una mañana cargada de emotividad y recuerdos, el Hogar de Adultos Mayores de nuestra ciudad fue sede de un enriquecedor intercambio generacional. Alumnos de la Escuela San José Obrero compartieron un desayuno y actividades recreativas con los residentes, bajo una propuesta central: el juego de las bolillas, una práctica que busca ser revalorizada como puente entre niños y abuelos.

La iniciativa contó con la participación de la Secretaría de Familia, la Dirección de Adultos Mayores y la Escuela de Arqueología de la UNCA, a través de su Observatorio Antropológico del Deporte. Las autoridades destacaron que estos espacios no solo garantizan el derecho al juego y la recreación en todas las etapas de la vida, sino que también permiten mantener la memoria activa de los adultos mayores, quienes transmitieron sus saberes y anécdotas sobre este clásico pasatiempo a las nuevas generaciones.
Desde la dirección de la residencia subrayaron la importancia de abrir la institución a la comunidad, invitando a los ciudadanos a sumarse a este tipo de propuestas que combaten la soledad y ponen en valor la sabiduría de los mayores. La jornada, que incluyó momentos de baile y charlas compartidas, marcó el inicio de una serie de actividades que buscan integrar a los jóvenes con los eslabones más experimentados de nuestra sociedad.
