Días pasados, por causas verdaderamente milagrosas no se produjo un accidente con daños fatales a la altura de Huillapima. Fue cuando un coche de transporte de la empresa 25 de Agosto que cubría el tramo Capital – Andalgalá en sentido norte – sur sufrió el desprendimiento de una pieza metálica que fue a impactar contra una camioneta Nisan Frontier (AG154SD) que lo hacía en sentido contrario.
La pieza desprendida, impulsada por la velocidad que implica transitar una ruta nacional, golpeó el lado derecho de la camioneta, a la cual destrozó de punta a punta. El conductor Luis Alberto Pereyra y su esposa, Blanca Santillán Iturres, resultaron ilesos.
El incidente demoró el tráfico y la continuidad del viaje por espacio de 50 minutos y, por supuesto, intervinieron autoridades policiales y judiciales.
Lo que no se comprende de este hecho es que un vehículo que debe recorrer cerca de 200 kilómetros no esté equipado correctamente y una tapa de un compartimiento pueda desprenderse con tanta facilidad y golpear a otro con todos los peligros que ello conlleva.
