La disputa entre la concejala Maricel del Valle Quinteros y el prosecretario Rodolfo Quinteros escaló al punto de que hay una denuncia por violencia de género y una restricción impuesta para ambos.

jueves, 15 de agosto de 2024

En la Villa de Pomán un conflicto entre la concejala Maricel del Valle Quinteros y el prosecretario del Concejo Deliberante, Rodolfo Quinteros, genera gran revuelo desde el mes pasado. La disputa entre ambos se debe a cuestiones políticas y a una acusación por violencia de género. Ayer tuvo lugar un nuevo hecho en el que la policía tuvo que intervenir.

Según expuso Centeno, el enfrentamiento surgió el mes pasado cuando “el prosecretario le dijo (a Quinteros), en una sesión en la calle Pajonal, que por culpa de ella se levantaba la sesión, ya que había llevado su asesor legal para que interveniera en todo momento”. Esto desencadenó que Maricel Quinteros lo denunciara por violencia de género y, a su vez, esto llevó a que el fiscal pusiera una restricción que exige que ambos se eviten. “Él tiene que cumplir horario en el concejo deliberante, de lunes a viernes de 7.30 a 1 de la tarde, lo hace de forma regular, y ella solamente los días jueves tiene sesión”, detalló.

Centeno aclaró: “De esa notificación no he recibido nada como presidente del concejo, pero es un lugar de trabajo donde tienen que estar los dos, siempre y cuando no se dirijan la palabra”.

A continuación comentó lo sucedido ayer: “Ella vino supuestamente a dejar unas cosas, entonces cuando ella me informa que iba a venir yo le comunico que el prosecretario tenía que seguir trabajando y terminarme unas cosas para hoy. No podía decirle ‘no vaya mañana porque va a ir la concejal de Libertad Avanza, Maricel Quintero, a presentar un proyecto’”. Ante esta situación, Centeno pidió la presencia policial “para seguridad de ella, para tranquilidad de ella y para tranquilidad de todos los que están en el recinto”, no para sacar a nadie.

“Ella llegó, vio al prosecretario adentro y automáticamente empezó a sulfurarse. Que sí, que no tenía que haber estado porque ella siente miedo. No sé por qué puede sentir miedo porque le hayan dicho unas palabras así”, lanzó.

Cansado de esta situación, el presidente del Concejo Deliberante tomó una nueva determinación: “Yo no tengo ninguna notificación del fiscal adonde ellos en el lugar de trabajo no puedan estar. Es un lugar donde tienen que cumplir el horario como corresponde, así que, por lo tanto hoy -nuevamente hoy tenemos sesión-, hoy llamé nuevamente a la policía para que esté. Tienen que venir”. Acto seguido, aclaró que todo esto fue notificado a ambos: “Ellos no tienen que dirigirse la palabra, no se pueden dirigir de forma verbal y solamente lo tienen que hacer en caso que quieran tener algún reclamo o algo hacia mi persona de forma escrita o verbal”.

El conflicto también involucra a Nicolás Gordillo, hijo del intendente y ahora representante legal de Quinteros. Fue él quien acompañó a su clienta a la sesión en la que se generó el conflicto presente, debido a sus constantes intervenciones: “Él público no tiene voz y voto, y él no respetó eso”. En este sentido, Centeno fue crítico y apuntó hacia él y su accionar: “Políticamente quiere sacar un rédito, que no sé cuál es, tratando de hacer quedar mal justamente al Ejecutivo. Eso ya es problema personal de él. Si él tiene algún problema personal con el intendente que es su padre y quiere denunciarlo, que lo haga él, eso ya corresponde a ellos, pero no así que venga a donde yo estoy hoy, al frente de la institución, el consejo”.

de interrumpir las sesiones sin autoridad. «El público no tiene voz y voto», subrayó Centeno, señalando que Gordillo, asesor legal de la concejal, no forma parte del equipo del Concejo Deliberante.

La sesión programada para hoy, entonces, se llevará a cabo con presencia policial para asegurar que transcurra sin incidentes. “No puede ser que por culpa de ellos estemos suspendiendo la sesión, la idea es seguir trabajando”, cerró.