El fenómeno climático, amplificado por la fase negativa del Dipolo del Océano Índico, consolidará el déficit hídrico y temperaturas elevadas hasta, al menos, enero de 2026, impactando la agricultura en algunas zonas del país.
martes, 18 de noviembre de 2025
Un complejo entramado de interacciones entre los océanos y la atmósfera ha definido un panorama climático desfavorable para las áreas productivas de Argentina, con un impacto directo en la región central. Según un informe del portal Meteored, las condiciones actuales del fenómeno La Niña están siendo amplificadas por otros patrones oceánicos, consolidando un escenario de déficit hídrico y temperaturas elevadas que persistirá por varios meses.
Aunque existen leves diferencias entre organismos internacionales como la NOAA (que confirma La Niña) y el BoM (que la sitúa cerca del umbral), la mayoría de los modelos coinciden en que el fenómeno se mantendrá al menos hasta enero de 2026.
Potenciadores del efecto La Niña
La mayor preocupación para Argentina radica en la interacción de La Niña (actualmente de intensidad débil) con otros índices climáticos que potencian sus efectos de sequía y calor:
- Dipolo del Océano Índico (DOI): Este índice, conocido como «El Niño Indio», se encuentra en fase negativa y se proyecta que se mantenga así durante gran parte del verano. Esta fase potencia los efectos secos de La Niña, impulsando precipitaciones deficitarias en el centro-este del país, el Litoral y el noroeste de la Patagonia.
- Oscilación Madden-Julian (MJO): La evolución de este patrón atmosférico podría impulsar temporalmente las condiciones de La Niña y contribuye al pronóstico de temperaturas superiores a la media en el centro y norte de Argentina.
Impacto directo en la agricultura
La combinación de La Niña con el efecto motorizador del DOI negativo genera perspectivas desfavorables: se espera un déficit de lluvias significativo para lo que resta de la primavera y, al menos, la primera parte del verano en el centro-este y Litoral del país. Este escenario impacta negativamente a la agricultura, especialmente en la provincia de Buenos Aires.
La influencia de la MJO agrava el panorama al favorecer temperaturas superiores a lo normal en el centro y norte, lo que incrementa la evapotranspiración y, consecuentemente, el estrés hídrico de los cultivos.
Proyección a 2026: La posibilidad de un nuevo El Niño
Mirando a mediano plazo, las previsiones indican un posible cambio de ciclo climático. La NOAA estima una alta probabilidad (61%) de que el ENOS transicione a una fase neutral entre enero y marzo de 2026.
Sin embargo, el ECMWF (Centro Europeo de Pronósticos) es más audaz y estima la probabilidad de un nuevo evento El Niño durante 2026. De confirmarse, esto impulsaría las temperaturas globales a valores más cálidos hasta 2027, haciendo que 2026 compita por ser uno de los años más cálidos jamás registrados a nivel mundial.
Fuente: Minuto Uno
