Así lo dio a conocer ayer el juez director Jorge Rolando Palacios en la audiencia de cesura.

martes, 27 de mayo de 2025

Tal como estaba previsto, durante la mañana de ayer se llevó a cabo en la oficina de gestión de audiencia de juicio por jurado la audiencia de cesura en el marco del juicio popular a Ángel Barros (32), declarado culpable el jueves de la semana pasada por un jurado popular.

Pasadas las 9.30 de la mañana, el juez director del proceso, Jorge Palacios, abrió la audiencia y le dio la palabra al Ministerio Público fiscal a cargo del Dr. Miguel Mauvecín y la fiscal de la causa, Dra. Alejandra Antonino para que expusieran sus alegatos en razón del monto de la pena en contra de Barros.

El fiscal Mauvecín hizo mención a algunos extractos de los testimonios en los que valoró los aspectos negativos en contra de Barros, quien, según sostuvo, siempre tuvo la intención de matarla.

Hizo mención también de que el hecho a su entender había sido premeditado, por lo que pidió la pena de 16 años de prisión para Barros.

Al respecto, la fiscal Antonino se refirió a la violencia de género y se refirió a la declaración de la víctima en la sala en la que cambió sus dichos.

Luego fue el turno de la querella, que a líneas generales indicó que consideraba justa la pena de diez años y seis meses de prisión para el imputado.

Finalmente se escuchó en la sala al abogado defensor de Barros, quien coincidió con la querella y pidió una condena de diez años y seis meses de prisión.

Antes de retirarse a deliberar el veredicto el juez Palacios escuchó al ahora condenado, quien solicitó “una nueva oportunidad” y agregó que: “Su pareja -la víctima- lo acompaña siempre desde que está en el penal, lo llama por teléfono y le escribe para que esté bien en la cárcel”.

Tras un breve cuarto intermedio y en presencia de las partes y los familiares de la víctima y del acusado, el juez Palacios dio su veredicto y condenó a Ángel Barros a la pena de doce años de prisión. 

Dado el fallo, el ahora condenado fue nuevamente trasladado al penal por el personal del servicio para que cumpla allí la pena impuesta.