jueves, 29 de mayo de 2025
La decisión de Israel de establecer 22 nuevas colonias judías en Cisjordania ocupada representa un movimiento de gran repercusión tanto a nivel regional como internacional. El anuncio fue realizado por Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas y una figura clave de la ultraderecha israelí, quien expresó que se trata de una decisión histórica para el desarrollo de lo que Israel denomina «Judea y Samaria», el nombre bíblico utilizado por sectores nacionalistas para referirse a Cisjordania.
La mayoría de la comunidad internacional, incluidas Naciones Unidas y la Unión Europea, considera que los asentamientos israelíes en territorios ocupados son ilegales bajo el derecho internacional, específicamente según la Cuarta Convención de Ginebra.
Esta expansión es vista como un obstáculo directo a una solución de dos Estados y complica aún más cualquier intento de negociación con los palestinos. La medida podría aumentar la tensión diplomática con aliados occidentales de Israel, especialmente en un momento ya crítico por la guerra en Gaza.
Países como Estados Unidos, aunque respaldaron históricamente a Israel, mostraron recientemente señales de incomodidad con la política de asentamientos y con la actual gestión del conflicto.
Esta decisión se toma en medio de la ofensiva militar en Gaza, lo cual puede interpretarse como un intento de capitalizar el contexto bélico para avanzar una agenda de expansión territorial en Cisjordania, mientras la atención internacional se centra en la Franja de Gaza.
