La histórica fabricante de neumáticos cesó su actividad en San Fernando y despidió a 920 empleados. El Gobierno dictó la conciliación obligatoria y operarios del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino ocuparon la planta.

miércoles, 18 de febrero de 2026

La histórica empresa argentina de neumáticos Fate anunció el cierre definitivo e inmediato de su planta industrial de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando, y el despido de 920 trabajadores.

En un comunicado, la firma informó que “cesa la actividad” y aclaró que no se trata de un concurso preventivo ni de una reestructuración, sino de un cierre total con liquidación de activos y pago de indemnizaciones conforme a la ley.

Tras el anuncio, el Gobierno dictó la conciliación obligatoria por 15 días, luego de una mediación entre la compañía y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), que ordena retrotraer la situación al estado previo al conflicto y suspender las cesantías.

Sin embargo, trabajadores afiliados al SUTNA tomaron la planta al inicio del turno mañana, luego de encontrar un cartel que impedía el ingreso y notificaba el depósito de las indemnizaciones. Los operarios ingresaron al predio y se manifestaron desde los techos en rechazo al cierre. En el lugar estuvo el secretario general del gremio, Alejandro Crespo.

La planta, la mayor del país en el rubro, tenía una capacidad productiva superior a los cinco millones de neumáticos anuales. La empresa, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, atribuyó la decisión a cambios en las condiciones de mercado, el aumento de importaciones —especialmente desde China—, la presión impositiva, restricciones cambiarias y conflictos laborales que, según sostuvo, afectaron la competitividad.

El empresario Javier Madanes Quintanilla ya había cuestionado meses atrás el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei, al señalar dificultades para el capital nacional en un contexto de alta informalidad.

Tras el anuncio, la Unión Industrial Argentina expresó “gran preocupación” por el cierre y advirtió que la industria perdió 65.000 empleos en los últimos dos años. Por su parte, la Confederación General del Trabajo respaldó a los trabajadores y sostuvo que “lo que fracasa no son los derechos sino el programa económico del Gobierno”.