La niña de 7 años falleció este viernes tras recibir un disparo en la cabeza mientras jugaba en el patio de su casa. Dos sospechosos fueron detenidos y la Justicia analiza reformular los cargos.

sábado, 22 de noviembre de 2025

Una fuerte conmoción atraviesa al barrio San Cayetano, en San Miguel de Tucumán, luego de que un grupo de vecinos incendiara la vivienda de los presuntos responsables del ataque en el que resultó gravemente herida Zoe Robledo, la nena de 7 años que murió este viernes tras recibir un disparo en la cabeza mientras jugaba en el patio de su casa.

El incendio, provocado por residentes y allegados a la familia, se extendió a viviendas linderas, aunque el accionar de Bomberos y de unidades policiales permitió controlar las llamas y evitar un daño mayor.

La muerte de la niña confirmada por su madre en la noche del viernes desató una ola de indignación en la comunidad. “Mi hija acaba de fallecer… Que se haga justicia y que paguen por la muerte de mi hija. Tenía 7 años y toda su vida por delante”, expresó la mujer ante la prensa.

Por el ataque, dos sospechosos fueron detenidos: un joven de 19 años, conocido como “Menor”, y un adolescente de 16, alias “Ratón”. Ambos acompañaban a otros dos cómplices, entre ellos “Chueco”, señalado como quien habría efectuado los disparos y que continúa prófugo.

Según la reconstrucción del Ministerio Fiscal, el jueves por la tarde los acusados se presentaron en la calle Ricardo Rojas, frente a la vivienda de la víctima. En ese momento, “Chueco” extrajo un arma de fuego y comenzó a disparar hacia la fachada mientras los otros integrantes del grupo lo alentaban. Uno de los balazos atravesó la cabeza de Zoe, quien fue trasladada de urgencia al Hospital de Niños, donde permaneció internada hasta su fallecimiento.

La Unidad de Homicidios I, a cargo del fiscal Pedro Gallo, había imputado inicialmente a los detenidos por homicidio doblemente agravado en grado de tentativa, pero fuentes judiciales anticiparon que, tras la muerte de la niña, los cargos serán reformulados.

La investigación también contempla una posible vinculación del ataque con conflictos vinculados al consumo y venta de drogas en la zona, donde existen antecedentes de enfrentamientos entre grupos familiares.

El barrio permanece bajo un fuerte dispositivo de seguridad mientras continúa la búsqueda de los prófugos y avanza la causa judicial.