La menor, de 9 años, sufrió graves lesiones en la boca tras tropezar con un pozo sin señalización en una vereda muy transitada. Su familia exige una intervención urgente del municipio.
sábado, 22 de noviembre de 2025
Un grave accidente ocurrido días pasados frente a la Plaza 25 de Agosto, en avenida Güemes entre Rivadavia y Salta, encendió las alarmas sobre el estado de las veredas en pleno centro de la ciudad. Matilda, una niña de 9 años con discapacidad visual, tropezo junto a su padre por un pozo sin tapar ubicado en la vereda, a metros de la parada de taxis y a pocos pasos del Palacio Municipal.
El equipo del Esquiú Play entrevistó a Lucas, el papá de la menor, quien relató el dramático episodio. Explicó que descendieron de un vehículo particular y, al ayudar a su hija a subir a la vereda, retrocedió sin ver el pozo: “Pisé con el talón, me fui para atrás y mi hija perdió estabilidad. Se fue de rodilla para adelante y dio toda la cara contra el piso”.

El golpe fue devastador: Matilda perdió tres dientes, tres muelas y se le aflojaron otros dos, además de sufrir un profundo corte en la encía. “Fue gravísimo. Al no ver, no pudo poner las manos. Cayó directo con la cara”, contó su papá.
La niña estuvo al borde de una cirugía programada para el miércoles, pero, por fortuna, los médicos confirmaron una buena evolución y la intervención no fue necesaria. “Gracias a Dios cicatrizó rápido. Pero nosotros quedamos con miedo: no podés caminar tranquilo por la ciudad”, expresó Lucas, visiblemente conmocionado.
El pozo aparentemente restos de un poste serruchado tiempo atrás tiene un relieve expuesto y un hueco profundo en el que cualquier peatón puede enganchar el pie. Según los vecinos, suele usarse como cesto improvisado de basura.


Lo más llamativo es la ubicación: frente al municipio, en una vereda muy concurrida y donde continuamente circulan adultos mayores, personas con movilidad reducida, niños y turistas.
Lucas contó que otra mujer le mencionó haber sufrido un accidente similar días atrás. “No es la primera vez. Más gente se cayó en este mismo hueco”, afirmó.
Consultado sobre si había realizado un reclamo formal, Lucas aseguró que no: “Preferí venir a la prensa. No iba a obtener una respuesta rápida de la municipalidad. Yo tenía que ocuparme de mi hija”.
El padre también advirtió que, a pocas cuadras, la situación no mejora: baldosas levantadas, rotas o directamente ausentes en varias esquinas cercanas. “Es un peligro para cualquiera. Imaginate alguien en silla de ruedas, una persona mayor, o una nena como la mía”, agregó.
La familia ruega que el pozo sea tapado cuanto antes para evitar nuevas caídas. “Todo sea por Matilda”, concluyó Lucas, destacando que su prioridad ahora es la recuperación de su hija y que este hecho no vuelva a repetirse con otra persona.
