16/8/2026

Gran relevancia, quizás más de la que se apuntó, tuvo el desembarco en Catamarca del ministro de Economía Luis Caputo y del jefe de Gabinete Diego Santilli. Simpatías o antipatías al margen, que se movilice hasta aquí el hombre más fuerte de la economía nacional, es impactante y todo un logro de la conocida diplomacia del gobernador Raúl Jalil. Porque Caputo no viaja al interior. En toda su gestión salió apenas un par de veces de Capital Federal. Fue a Vaca Muerta en Neuquén, a una charla en Mar del Plata, a Tucumán para acompañar a Javier Milei y a Córdoba. Nada más. Que haya dedicado varios días a recorrer Catamarca es institucional y políticamente todo un mensaje, que molestó principalmente a los libertarios locales, convidados de piedra en el acto en CATA y sin margen para acercarse demasiado a los funcionarios de la plana mayor de Casa Rosada. El propio Jalil ofició de anfitrión y manejó la agenda de los visitantes. Además de ratificar la relevancia nacional del potencial minero catamarqueño, la extensa visita libra a la imaginación el contenido de las conversaciones que pudieron mantener Jalil y Caputo, lejos de las cámaras, los micrófonos y el mundanal ruido. Una incógnita que genera comezón en el mundillo político local, máxime en una etapa preelectoral, dando lugar a toda clase de especulaciones.

Duro pronóstico

 Mientras muchos celebraron el encuentro entre Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner como un primer paso hacia la unidad peronista, otros le bajaron el precio al encuentro. El más duro probablemente haya sido el senador Mario Ishi, un peso pesado del peronismo. “El peronismo no puede seguir esperando resultados distintos haciendo siempre lo mismo. Con los mismos dirigentes, las mismas estrategias y la misma forma de conducir que nos llevaron a las últimas derrotas, el resultado será el mismo”, apuntó en X el intendente de José C. Paz en uso de licencia. Ishii viene tensando su relación con Axel Kicillof desde la presentación de una serie de proyectos para declarar la emergencia en materia alimentaria y sanitaria, iniciativas por las cuales chocó con Verónica Magario en plena sesión del Senado. En esa línea, el mes pasado presentó un proyecto para que la gestión Kicillof se haga cargo de los gastos en patrulleros y combustible que hoy afrontan cada uno de los intendentes. Ahora, Ishii salió con un mensaje de neto corte político poco después de la cumbre donde Kicillof, Máximo, Massa, gobernadores y legisladores del peronismo acordaron, entre otras cosas, cerrar filas para sostener las PASO tanto a nivel nacional como en la provincia de Buenos Aires. “Nadie puede pretender conducir eternamente un movimiento sin una autocrítica profunda. El liderazgo no se hereda ni se impone; se renueva con resultados, con participación y con el respaldo de la gente”, sostuvo el paceño en un posteo que tituló “Teléfono para los compañeros”. En el entorno de Ishi sostienen que buena parte de ese mensaje apunta “contra la estrategia de Kicillof”. Eso, en un contexto donde, días atrás, el axelismo cerró con Santiago Cúneo, quien se afilió al PJ y anunció su precandidatura a la Gobernación. El peronismo nacional no tiene paz, y las agujas del reloj corren hacia un 2027 clave. Tica, tac, tic tac…

Recuerdos

 Hoy cumple 59 años Hugo Rafael Soto, uno de los más grandes deportistas nacidos en Catamarca, auténtico ídolo popular, que brilló como nadie en una de las disciplinas más sacrificadas: el boxeo. “Sotito” o “El Chueco”, hijo dilecto del barrio Alem, creció en el pugilismo a la sombra de su hermano mayor, Luis Armando, campeón argentino liviano a mediados de los ‘80. Entrenaba en el viejo y precario gimnasio de la Unión Obrera de Socorros Mutuos, del cual hoy apenas se conserva la fachada en calle Sarmiento al 800. Aunque no era un apasionado del boxeo, y quizás le hubiera gustado más dedicarse al fútbol, Sotito comenzó a destacarse ya en su etapa amateur, y luego hizo lo que ningún otro peleador de estas tierras. Peleó tres veces en Estados Unidos (Albuquerque, Las Vegas y Nueva York), en Chile, Venezuela, Tailandia y Japón. Conquistó una decena de títulos en cuatro categorías diferentes (mosca, supermosca, gallo y supergallo), realizando un total de 21 combates titulares. Fue campeón mundial, campeón latino, campeón sudamericano y campeón argentino. A pesar de ser pequeño y superar apenas los 50 kilos durante toda su carrera, era un noqueador de temible pegada. Sobre un total de 69 peleas profesionales, acumuló 55 victorias, 37 de ellas antes del límite. Sumó además 10 caídas, 2 empates y dos duelos sin decisión. Como a Messi, si vale la comparación, la máxima gloria le llegó en el ocaso. Tras ganarle al ruso Sergi Poligalov un título ecuménico de segundo orden, buscó la consagración mundial en una organización importante sin suerte en diversas ocasiones. Sotito había peleado por el título ante el ruso Yuri Arbachacov, ante Johnny Tapia y ante Samson Dutchoy Gym, y no se le había dado. “Parece que no estoy tocado por la varita mágica”, llegó a decir ante las sucesivas frustraciones. Pero ya pasando los 30 años, tuvo una nueva oportunidad ante el venezolano José Bonilla, a fines de mayo de 1998, y allí partió. Nadie creía en él y viajó en silencio y sin apoyo, pero sorpresivamente se quedó con el triunfo y conquistó la ansiada corona. Su regreso fue apoteósico, con el pueblo entero en las calles para recibirlo como a un héroe. Fue el punto cúlmine de su impresionante carrera, aunque se retiraría recién en 2004. El Círculo de Periodistas Deportivos de Catamarca lo distinguió merecidamente como el “Deportista del Siglo”. Soto nunca perdió su simpatía y humildad. Sufrió algunos golpes personales muy fuertes, muchísimo más fuertes que los que se reciben sobre el ring, pero sigue dando lucha con su gimnasio en el barrio Eva Perón, donde enseña su arte a los más chicos, con la esperanza de llevarlos por la vida sana y alejarlos de la “basura”, como él llama a las drogas. ¡Feliz cumpleaños, Sotito! ¡Siempre serás un campeón!